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Las autoridades nacionales impidieron el ingreso de arroz, frijoles y maíz, así como frutas, entre otros productos de importación, con niveles por encima de los límites máximos de residuos de plaguicidas (LMR) o por presentar residuos de agroquímicos prohibidos en el país. En el 2016 se realizaron más de 3000 muestreos en productos de importación para garantizar la protección de los consumidores. Gracias a los controles que realiza el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el año pasado se logró evitar el ingreso de 17 cargamentos de frijol, 8 de arroz y 4 de maíz, de diferentes procedencias, que incumplían con los límites máximos de residuos de plaguicidas (LMR) o porque contenían residuos de plaguicidas prohibidos en Costa Rica.

La UCR realizará el congreso: “Perdidas de cultivos, riesgos fitosanitarios y enfermedades tropicales: avances y retos” el próximo lunes 27 de febrero. Cualquier agente que afecte el desarrollo y crecimiento de las plantas y especialmente de los cultivos pone en peligro la actividad agrícola, el medio ambiente, la economía y por ende la seguridad alimentaria y nutricional de los pueblos. Por eso, investigadores de todo el continente americano trabajan incesantemente en la investigación, diagnóstico y control de enfermedades de las plantas, como por ejemplo la Sigatoka negra, la enfermedad más importante en banano en la región, o las enfermedades que afectan al aguacate mexicano, el cultivo de papa, el tomate o las plantas ornamentales.

Un nuevo informe advierte que, sin medidas adicionales, no se alcanzará la meta de acabar con el hambre en 2030. La capacidad futura de la humanidad para alimentarse está en peligro a causa de la creciente presión sobre los recursos naturales, el aumento de la desigualdad y los efectos del cambio climático, según un nuevo informe que publica hoy la FAO. Aunque en los últimos 30 años se han logrado avances reales y muy importantes en la reducción del hambre en el mundo, “el aumento de la producción alimentaria y el crecimiento económico tienen a menudo un alto costo para el medio ambiente”, advierte el documento El futuro de la alimentación y la agricultura: tendencias y desafíos.